Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

El mundo en el alambre (Welt am Draht, 1973)

Director: Rainer Werner Fassbinder Guión: Rainer Werner Fassbinder, Fritz Müller-Scherz, según la novela Simulacron-3 de Daniel F. Galouye Fotografía: Michael Ballhaus (Color, 16 mm, 1.33:1) Montaje: Marie Anne Gerhardt Música: Varios autores Dirección artística: Kurt Raab Producción: WDR Coste: 950000 marcos Duración del rodaje: 44 días (enero-marzo 1973) Duración: 205 minutos (primer episodio: 100 minutos; segundo episodio: 105 minutos) Fecha de estreno: 14 de octubre 1973 (primer episodio), 16 de octubre 1973 (segundo episodio), en la ARD

Intérpretes: Klaus Löwitsch (Fred Stiller), Mascha Rabben (Eva), Margit Carstensen (Schmist-Gentner), Adrian Hoven (Vollmer), Ivan Desny (Lause), Barbara Valentin (Gloria), Karl-Heinz Vosgerau (Siskins), Günter Lamprecht (Wolfgang), Kurt Raab (Holm), Ulli Lommel (Rupp), Wolfgang Schenck (Hahn), Joachim Hansen, Rudolf Lenz...

El mundo en el alambre es un film dividido en dos partes sobre la novela de Daniel F. Galouye, cuya temática es muy similar a la de las obras más personales de Fassbinder: ¿tenemos alguna oportunidad de ser nosotros mismos en una cultura que nos manipula como muñecos? Este problema puede ser tratado de forma muy gráfica en el universo de la ciencia-ficción...

El equipo de investigación dirigido por el profesor Vollmer ha desarrollado un mundo artificial por ordenador que predice el futuro y está formado por modelos basados en personas reales. Un día, el profesor se suicida, y Fred Stiller, un colaborador que le sucede, mientras investiga su muerte, pone el proyecto cibernético al servicio de Hartmann, director de un poderoso cártel de la siderurgia que pretende conocer las predicciones sobre la producción de acero de los próximos veinte años. Desde este momento, comienza a ser testigo de una serie de inexplicables sucesos hasta que uno de los modelos se cuela con éxito en la realidad y le revela que este mundo real y todos sus habitantes, incluido el propio Stiller, no son más que una simulación artificial, motivo por el cual se suicidó el profesor. Esta confesión lo pone en peligro: bajo la presión implacable de Hartmann, perseguido por la policía, y con Eva, la hija de Vollmer, como única aliada, decide huir, aunque todo parece conjugarse en su contra. Finalmente, mientras en la realidad alternativa muere alcanzado por unos disparos, Eva consigue atraerle al mundo real.

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