Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

Teatro en trance (Theater in trance, 1981)

Dirección y guión: Rainer Werner Fassbinder Fotografía: Werner Lüring (Color, 16 mm, 1.33:1) Montaje: Juliane Lorenz, Franz Walsh Música: Kraftwerk, Billie Holliday Sonido: Vladimir Vizner Producción: Laura-Film, München, para ZDF Coste: 220000 marcos Duración del rodaje: 14 días (junio 1981) Duración: 91 minutos Fecha de estreno: 8-10-1981, en el Festival de Mannheim; estreno televisivo el 11-11-1981 Dedicado al responsable del festival Teatro del Mundo 1981 Ivan Nagel

Película documental -la única en la carrera de su autor- dividida en catorce fragmentos en torno a las veinte creaciones experimentales que participaban en el festival Teatro del Mundo 1981 celebrado en Colonia. Al comienzo se muestra de forma satírica el recibimiento a los representantes de la cultura oficial invitados al evento, para dar paso en lo sucesivo a la presentación de algunos de los grupos más importantes que en él participaron, como por ejemplo el Squat Theatre de Nueva York, los Magazzini Criminali de Florencia, los Kipper Kids de California o el grupo de baile Pina Bausch procedente de Wuppertal.

La principal pretensión de Fassbinder en Teatro en trance no es presentar un reportaje sobre un festival de teatro, sino más bien reflexionar sobre el arte como refugio, como rito, como forma de vida y como un compromiso activo contra el poder destructivo del tiempo.  En ningún momento intenta explicitar en qué consisten las obras presentadas en el festival: no hay personajes, solo estética, situaciones teatrales que Fassbinder comenta en off utilizando y haciendo suyos diversos fragmentos del texto de Antonin Artaud El teatro y su doble, desdeñosos todos ellos con la cultura desde la que fueron escritos.

Siguiendo a Artaud, el teatro se compara con una plaga y el actor con un hombre enfermo por su causa. Como arte, la plaga destruye el orden actual y prepara el camino hacia la anarquía. Pero este teatro de la plaga sobre el que fantasean Artaud y Rainer no coincide, por supuesto, con el teatro existente porque éste está limitado por las palabras: "Las ideas claras en el teatro, como en otras partes, han muerto. ¿Quién dice que el teatro fue creado con el propósito de iluminar un personaje?". Está claro que Fassbinder, como Artaud, viene a decirnos con este documento que el teatro moderno (y el cine) "nunca van tan lejos como para preguntarse si por pura casualidad este sistema social e intelectual no podría estar basado en la injusticia... Sin embargo, yo afirmo que este estado actual de la sociedad es injusto y digno de ser destruido". En consecuencia, Fassbinder concluye Teatro en trance defendiendo que el arte, el teatro, debe retornar a una posición central, recuperar su esencia, "su significado específico, en el que la vida tenga mucho que perder y el espíritu mucho que ganar", una apuesta por la utopía que, sorprendentemente en su autor, se formula desde el optimismo... quizás porque en esta ocasión es el arte el protagonista y no el ser humano.

Volver - Continuar