Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

Rio das Mortes (1970)

Dirección y guión: Rainer Werner Fassbinder Fotografía: Dietrich Lohmann (Color, 16 mm, 1.33:1) Montaje: Thea Eymèsz Música: Peer Raben Dirección artística: Kurt Raab Sonido: Klaus Eckelt Producción: Janus Film und Fernsehen, Antitear-X-Film Coste: 125000 marcos Duración del rodaje: 20 días (enero 1970) Duración: 84 minutos Fecha de estreno: 15-2-1971 (ARD)

Intérpretes: Hanna Schygulla (Hanna), Michael König (Michael), Günther Kaufmann (Günther), Katrin Schaake (Katrin), Joachim von Mengershausen (Joachim), Lilo Pempeit (madre de Günther), Franz Maron (tío de Hanna), Harry Baer (amigo escolar de Michael), Carka Aulaulu (Maggie), Hanna Axmann-Rezzori (mecenas), Walter Sedlmayr (secretario), Ulli Lommel, Marius Aicher, Ingrid Caven, Kurt Raab, Rudolf Waldemar Brem...

La historia de esta película está basada en una idea de Volker Schlöndorff sobre el contraste entre la realidad cotidiana y el mundo imaginario de los cuentos y utopías. Dos amigos, el embaldosador Michael y el soldado recién licenciado del ejército Günther, quieren huir de la monotonía de sus vidas en Munich. Ambos poseen un mapa de Perú donde en la región de Rio das Mortes aparece un tesoro escondido. Decididos a realizar un viaje a esa zona -muy en contra de la voluntad de Hanna, la novia de Michael-, y tras varios intentos para conseguir el dinero que necesitan, conocen a una mecenas que se siente fascinada con el plan de la búsqueda de ese tesoro y no duda en financiarlo.

La primera producción televisiva dirigida por Rainer Werner Fassbinder se erigió en una especie de comedia con una carga de ingenuidad infrecuente en su autor que, contagiada del apogeo del movimiento izquierdista y antiimperialista surgido a finales de los sesenta, reivindica la utopía y constituye a su vez un alegato romántico de la guerrilla de Camilo Torres en Colombia, llegando incluso a interrumpirse el hilo narrativo de la película para dar paso a una larga entrevista con Carl Amery, que se encarga de explicar minuciosamente el saqueo que sufre América Latina por parte del imperialismo.

En Rio das Mortes, obra menor pero con un poderoso encanto, el director acierta plenamente a la hora de confrontar los sueños personales (Michael y Günther ven en su deseo de hacerse ricos en Perú la posibilidad de liberarse de la sociedad en que viven y de esa falsa aspiración de felicidad que les depara basada en el modelo familiar, rompiendo con ella no solo en cuanto a costumbres y modos de vida sino también en lo que respecta a su propio espacio geográfico) y el conformismo de las pretensiones del medio burgués (Hanna, el personaje más rico e interesante, está dedicada a sus estudios de Pedagogía -sus libros de texto son manuales de ajuste, de integración y de cómo reprimir a los niños- y quiere formar un hogar y tener un hijo, de ahí que considere la aventura de su novio Michael como el posible fin de su relación y, por tanto, de sus proyectos). Una de las secuencias más memorables de la película es aquélla en que una desavenencia económica con una mujer que ordena pintar su piso conduce a los trabajadores a exponer la teoría marxista de la plusvalía. Igualmente, resulta antológico el momento en que Fassbinder y Hanna Schygulla protagonizan un frenético y desinhibido baile en el que demuestran la complicidad y el amor que en la vida real existía entre los dos.

Finalmente, a modo de anécdota y de homenaje autorreferencial, la señora que hace de mecenas, Hanna Axman-Rezzori, ejerció como tal en la vida real con Fassbinder cuando donó 20000 marcos para que el joven director pudiera realizar su primera película, El amor es más frío que la muerte.

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