Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

9. Los otros cineastas del Nuevo Cine Alemán (1)

Herbert Achternbusch

Autor de varios libros y obras de teatro, Herbert Achternbusch (1937) realiza siete largometrajes entre 1974 y 1981, de los que fue productor, autor, intérprete y distribuidor. Su obra está centrada en el artista y sus relaciones con la sociedad, en sus lazos con Baviera y en una especie de humor bajo el cual se oculta una especie de anhelo del fin del mundo. Sus trabajos más brillantes fueron la provocadora Bierkampf (1976), la parábola visionaria Der neger Erwin (1977), el panfleto antirreligioso Der junge Monch (1978) y Das letze loch (1982), quizás su obra más brillante en la que expresa su obsesión por la ejecución de seis millones de judíos durante el nazismo.

Robert van Ackeren

Nacido en 1946, este director ha centrado su obra en el tema de la mujer burguesa desde una óptica muy original, ya que sus heroínas rompen por casualidad con su entorno, con su estar ahí absurdo y cotidiano para poner en marcha sus deseos. Por otra parte, el cine de van Ackeren se caracteriza por hacer un análisis tan materialista como apasionado de las relaciones entre el hombre y la mujer. Sus obras más conocidas son La pureza del alma (Die Reinheit des Herzens, 1979), apoteósico delirio acerca de un hombre que propone a su mujer serle infiel con otro, y sobre todo La mujer flambeada (Die Flambierte Frau, 1983), donde una chica aspira a la normalidad de una vida burguesa mientras se entrega a los placeres sado-masoquistas. En las películas de Ackeren, empeñado siempre en mostrar lo normal de un modo extraño, la mujer siempre resulta ganadora: de forma muy sutil y con influencias del cine experimental, este autor lanza a sus mujeres al macrocosmos de la sociedad mediante una visión irónica donde la prostitución del sexo se convierte en gestión comercial y división del trabajo. Acusado de ser uno de los estandartes de la efímera moda post-fassbinderiana que recorrió el cine alemán tras la muerte de Fassbinder, este director merece sin embargo el beneficio de la duda. La menor pero simpática La trampa de Venus (1987) constituye otra de sus interesantes incursiones en el Séptimo Arte.

Alf Brustellin

Este director alemán que murió cuando contaba tan solo cuarenta y un años (1940-1981), trabajó primero como actor de cabaret y más tarde como periodista. A partir de 1968, fue operador jefe de varios directores. Junto a Bernahrd Sinkel codirigió Berlinger (1975) y La guerra de las muchachas (1977), una gran evocación histórica. También colaboró en el film colectivo Alemania en Otoño (1977), entrevistando al abogado Horst Mahler, encarcelado por la ayuda que prestó a los terroristas de la RAF. Tras dirigir Der Sturz en 1978, Brustellin murió tres años más tarde. El citado Bernahrd Sinkel (nacido en 1940) fue un documentalista y colaborador de la televisión alemana que dirigió en 1975 la exitosa Lina Braake y Taugenichts (1977). Tras realizar Marginado en 1981 (Kaltgestellt) se dedicó a ambiciosas telenovelas adaptadas especialmente de Thomas Mann.

Gustav Ehmck

Este cineasta alemán nacido en 1937 tuvo una formación inicial de fotógrafo y actor, realizando seis cortometrajes entre 1962 y 1967, año en que creó su propia sociedad de producción y realizó un primer largometraje muy notable: La huella de una joven (Spur eines mädchen, 1967). Posteriormente hizo ocho largometrajes, entre ellos La grieta (Die spalte, 1970) y Estudiantes en el patíbulo (Studenten aufs schafott, 1972). Paradójicamente, encontró el éxito con la publicación de un libro para niños: Der räuber Hotzenplotz (1974), que sería llevado más tarde a la televisión y al cine por él mismo en 1979, utilizando al actor fassbinderiano Peter Kern como protagonista.

Peter Fleischmann

Tras dirigir diversos cine-clubs y rodar varios cortometrajes y mediometrajes, Fleischmann (1937) trabajó como ayudante de dirección con varios cineastas franceses. En 1967 realiza su primer largometraje, un documental titulado Das Herbst der Gammlers. Triunfó a nivel internacional con su siguiente trabajo: Escenas de caza en la baja Baviera (1969), presentada en Cannes y recompensada con el premio Georges Sadoul. Se trató de una espléndida denuncia contra la persistencia del racismo en una pequeña comunidad de la baja Baviera, que margina y acorrala a un homosexual de la misma manera que aísla y explota a una minoría de trabajadores turcos. Sin mezclar nunca el documental con la ficción, el punto de vista de este director es el de un documentalista y su visión la de un etnólogo que rechaza cualquier tipo de identificación con los personajes, ya sean positivos o negativos, analizando solamente sus costumbres: la represión sexual y la ritualidad del comer y del beber. Sus siguientes trabajos -en la línea de este exitoso film- fueron muy inferiores: Dorotheas Rache (1973), una autocomplaciente fábula simbólica sobre el mundo donde describe un universo underground lleno de proxenetas, prostitutas y masoquistas; Der Dritte Grad (1975), una horrible y pretenciosa película épica sobre el nacimiento de una extraña dictadura y la resistencia que oponen los oprimidos; y El virus de Hamburgo (1979), un panfleto con preocupaciones ecologistas.

Peter Handke

Además de ser un reputado escritor, Handke participó como co-guionista de Wim Wenders en algunos de sus films más importantes. Su amistad e influencia sobre el director alemán fue tal que aquél decidió producirle La mujer zurda (Die linkshändige Frau, 1977), único largometraje que dirigió basado en una novela suya. A través del mismo, Handke muestra de forma distanciada y a la vez emotiva la historia de Edith Clever, una mujer que comienza una nueva vida a solas con su hijo mientras trabaja en una traducción e intenta captar de forma subjetiva el mundo que le rodea, cosa que le ayudará en su propia evolución como persona. Este logrado aunque complejo film supone un viaje al interior del alma, a la experiencia personal que supone no sólo observar el mundo sino vivir lo observado.

Reinhard Hauff

Nacido en 1939, comienza su carrera como ayudante de dirección para cine y televisión, dirigiendo numerosos espectáculos televisivos con especial dedicación al género documental. Su cine se caracteriza por la aparición de personajes que son generalmente víctimas de la sociedad, los débiles y los olvidados por la prosperidad alemana, con la particularidad de no hacer nunca que el espectador llegue a identificarse con ellos para evitar el panfleto. En 1971 dirige su ópera prima: Mathias Kneissl, un retrato de la Alemania rural de principios de siglo protagonizado entre otros por Fassbinder y Hanna Schygulla. Esta película sobre un joven cazador furtivo de veintisiete años que es ejecutado a principios del siglo XX inauguró la llamada corriente "Anti-Heimatfilm", es decir, una serie de obras sobre la búsqueda de la tradición y el pasado histórico alemán en escenarios de provincias. Posteriormente realiza tres títulos en cuyo guión participó el guionista Burkhard Driest: Die verrohung des Franz Blum (1974), que se desarrolla en un ambiente carcelario; Zundschnüre (1974), sobre los hijos de los obreros a comienzos del Tercer Reich; y Paule Pauländer (1975), dedicada a una familia campesina atrapada en serias dificultades económicas y psicológicas. A continuación rueda dos títulos magistrales: Der hauptdarsteller (1977), inspirada en su propia experiencia con los actores no profesionales que habían interpretado Paule Pauländer; y la más conocida El cuchillo en la cabeza (Messer im kopf, 1978), plagada de coraje y humanidad sobre la histeria anti-izquierdista, las presiones policiales y las manipulaciones de la gran prensa típicas de la Alemania Federal. Otras películas de Hauff son Libertad, fin de trayecto (1980), de nuevo con la participación en el guión de Driest; 10 días en Calcuta (1982), un reportaje sobre el realizador indio Mirnal Sen; y El proceso (Stammheim, 1986).

Ronald Klick

Nacido en Hof (1939), este cineasta de corta carrera antes de dedicarse al Séptimo Arte viajó sin rumbo por Europa y Oriente Medio, escribió música, dirigió una orquesta de jazz e hizo una serie de estudios teatrales. Entre 1962 y 1965, realiza tres cortometrajes y trabaja como cámara. Después rueda un mediometraje: Jimmi Orpheus (1966). Productor y guionista de sus propios films, a comienzos de los años setenta dirigió dos de sus obras más apreciadas: Deadlock (1970) y Supermarkt (1973). En 1976 dirige su último film: Lieb Vaterland, magst ruhig sein, una adaptación del best-seller de Johannes Marro Simmel.

Werner Nekes

Se trata de un director experimental nacido en 1944 y uno de los fundadores en 1967 de la Cooperativa de Directores Independientes de Hamburgo. Comienza su carrera con realizaciones que denomina "mínimas" (Start, 1966) y que necesitan de dos proyectores para plasmar en la pantalla diversas astucias visuales o juegos de estructura (Bogen; Gurtrug Nr. 1; Gurtrug Nr. 2; K/örper, todos de 1967). A partir de Kelek (1968), sus películas son más amplias, reuniendo ensayos autónomos (Diwan, 1973; Amalgam, 1976) o piezas ligadas por un tema narrativo como es el caso de T-WO-MEN (1972), un concierto en cinco movimientos sobre el amor entre dos mujeres. Después de Makimono (1974) y Photophtalmia (1975) abandona los ejercicios puramente visuales en beneficio de investigaciones con el sonido (Lagado, 1977), la narración (Ulisses, 1982) o la prehistoria del cine (Was geschach wirklich zwischen den Bildern, 1986).

Rosa von Praunheim

Cineasta underground nacido en 1942. Tras su paso por la Facultad de Bellas Artes, von Praunheim se lanza entre 1967 y 1968 a la realización de varias obras vanguardistas en 16 mm y Super-8, trabajando además como ayudante del director experimental americano Gregory Markopoulos y de Werner Schroeter. En 1970 rueda El homosexual no es perverso, sino la situación en la que vive (Nicht die Homosexuel ist pervers, sondern die Situation in der er Lebt), una obra escandalosa, impulsiva, agresiva y en ocasiones paródica que en su época fue merecedora del letrero "Se aseguran prejuicios", siendo vetada en su exhibición para la televisión. Posteriormente, en 1974, continuará su particular exaltación de la subcultura homosexual en Alemania y Estados Unidos con Axel von Auesperg (1974), sin abandonar nunca el tono paródico. Otras películas suyas, inclasificables de por sí, son Nuestros cadáveres todavía viven (Unsere leichen leben noch, 1981) y La ciudad de las almas perdidas (Stadt der verlorenen Seelen, 1983). No obstante, la importancia y el interés de este autor radica en sus geniales mediometrajes sobre las estrellas y sus mitos así como sus reputados documentales sobre el submundo neoyorquino (Porträt Marianne Rosenberg, Underground and Emigrants, Tally Brown New York, Rote liebe, Mein New York...). Rosa von Praunheim permanece como claro ejemplo de lo que Fassbinder, muy crítico e irritado, denominaba el ghetto militante de homosexuales exaltadores de su condición sexual.

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