Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

10. Los otros cineastas del Nuevo Cine Alemán (y 2)

Edgard Reitz

Tras haber realizado estudios de Letras, Arte Dramático y periodismo, este pionero del Nuevo Cine Alemán nacido en 1932 comenzó trabajando como operador y montador. Desde 1957 fue productor y director de documentales y cortometrajes, convirtiéndose en especialista de la película industrial (término que designa a las películas realizadas por encargo de grandes empresas). Algunas de ellas, así como sus obras experimentales y documentales, le dieron a conocer en Alemania y también en el extranjero: Investigación experimental sobre el cáncer (Experimentelle krebsforschung, 1959), La lana (Moltopren, 1960), Kommunication (1961) o Velocidad (Geschwindigkeit, 1963). Más tarde, Reitz realizó películas publicitarias y emisiones de televisión sin dejar sus investigaciones dentro del campo audiovisual, que le llevaron en 1965 a la puesta a punto de un procedimiento de proyección simultáneo en 120 pantallas móviles. Por otra parte, desde 1962 ha sido uno de los nombres destacados del joven cine alemán. En 1967, tras ser el operador de Kluge en Una muchacha sin historia (1967), dirige su primer largometraje: El insaciable (Mahlzeiten, también conocida como Las comidas), una adaptación de un cuento de Hoffman. Durante los años setenta produjo y dirigió tres largometrajes que abordaban períodos clave de la historia alemana: Viaje a Viena (Der reise nach Wien, 1973) y Punto cero (Stunde null, 1976), que se desarrollan en la época del Tercer Reich, y El sastre Ulm (Der Schneider von Ulm, 1978), cuya acción transcurría a finales del siglo XVIII.

Más tarde abandonó Munich y se trasladó a un pueblo de Renania, dedicándose por entero a un ambicioso proyecto cuyo primer estadio fue un documental rodado en forma de encuesta: Historias de los pueblos de Hunsrück (Geschichten aus den Hunsrückdörfern, 1981). Ello dio lugar en 1984 a su obra maestra Heimat, nuestra tierra, una monumental película aclamada por la crítica de más de quince horas de duración que fue emitida primeramente por televisión y más tarde proyectada en salas de cine. Con ella, Reitz parte de una saga familiar para trazar una evocación de la historia alemana sin caer nunca en la descripción enfática. Así, abordó el período comprendido entre 1919 y 1982 desde un único punto de vista: el de un pueblecito de Hunsrück. Esta serie se erigió como protesta explícita contra la usurpación de la historia alemana por parte de los norteamericanos en la serie Holocausto: "Los americanos han robado nuestra historia a través de Holocausto, pues una serie de ese estilo impide a los alemanes tomar una postura narrativa de nuestro pasado y romper libremente el mundo de los juicios y prejuicios". El valor de Heimat no está en cómo cuenta el desarrollo de la saga familiar protagonista, sino en cómo utiliza las asociaciones que confrontan al espectador con la historia real vivida o explicada. El film desprende una fuerte carga emocional y nostálgica transmitida a través de iluminaciones especiales o composiciones pictóricas. Los espacios y las cosas parecen tener vida por sí mismos, parecen explicarnos su propia historia, al igual que los personajes ficticios y sus pequeñas historias privadas. La cámara extremadamente realista también documenta este film: en la primera parte, que presenta la historia desde el punto de vista del honesto pueblo rural, la catástrofe nazi se desarrolla en off, una catástrofe de la que el inocente pueblo no puede hacerse responsable. Este vacío en la película de Reitz se puede interpretar de dos formas: o el director se dejó llevar por su subconsciente alemán, olvidando la parte más importante y más dura de su historia, o quiso demostrar la simbiosis de sus personajes ficticios con el pueblo alemán, quienes se fuerzan en ignorar la catástrofe de los campos de exterminio exorcizándola de sus vidas y replegándose en la esfera personal. En este caso, Reitz es el cómplice de unos y otros. Sólo al final, en la segunda parte, se documenta la posguerra a través del materialismo importado de América, cuando los valores de la sociedad rural se tergiversan en una pesadilla consumista.

Helke Sander

Cineasta alemana nacida en 1937, autora de cortometrajes y películas militantes que tomó parte en todos los combates feministas berlineses, realizando especialmente películas sobre el aborto y la contracepción, y también sobre los problemas de la gran prensa. Fue co-fundadora del primer Festival de películas de mujeres (Berlín, 1973) y de la revista Frauen und Film (1974). Su primer largometraje, Personalidad reducida por todos lados (Die allseite redurziete persönlickeit, 1977) evoca mediante una serie de cuadros con frecuencia irónicos las dificultades de una berlinesa fotógrafa y feminista. Su originalidad fue confirmada por El factor subjetivo (Der subjektive faktor, 1981), que prolongaba la película anterior a través de la evocación de las luchas de los años 1967-1980.

Helma Sanders-Brahms

Primero maestra y luego presentadora de televisión, Helma Sanders-Brahms (1940) realizó en 1969 algunos reportajes y documentales de crítica social para las cadenas alemanas. Es precisamente en el medio televisivo donde da sus primeros pasos como autora: su creación visionaria organizada como una película-ópera Los últimos días de Gomorra (Die letzlen tage von Gomorrha, 1974) le supuso el reconocimiento de la crítica. Un año más tarde rueda para la pantalla grande Bajo los adoquines, la playa (Unter dem pflaster ist der strand, 1975), una variación sobre la generación del 68 y sus exigencias e incertidumbres. En 1976 realiza una obra muy lírica y comprometida con la realidad social: La boda de Shirin (Shirins Hochzeit), donde relata sin maniqueísmos el destino dramático de una joven turca que huye de la opresión de la tradición para emigrar a una Alemania plagada de capataces y explotadores. Con Heinrich (1977) intentó realizar un retrato del escritor Heinrich von Kleist reconstruido a partir de cartas y documentos biográficos. En 1980 realizará su obra maestra y, a su vez, una de las películas más representativas del Nuevo Cine Alemán: Alemania, pálida madre (Deutschland, bleiche mutter), cuyo título está tomado de un poema de Brecht. Se trata de la película más lírica de Sanders-Brahm: "es la historia positiva de Alemania durante el fascismo, la segunda guerra mundial y la posguerra (...). Narra la historia de mis padres porque la conozco, porque a mí me afecta profundamente, pero también porque evidencia que la presión y el frío de fuera agrandan el calor de dentro, y que cuando éstos desaparecen la destrucción interior se hace manifiesta, también porque esta historia es individual y a la vez colectiva". En efecto: Deutschland, bleiche mutter alegoriza en sus imágenes el terror del nacionalsocialismo con un conflicto familiar, desarrollando una tensión dramatúrgica entre la ficción y la realidad (la narración y los insertos documentales) y confrontando al espectador con los recuerdos de la niñez de la narradora y el pasado de sus padres, sin olvidar las constantes referencias y pistas sobre el momento actual. En 1981 filmará Die berührte, un relato que habla con sus tripas a partir de las traumáticas experiencias de una joven que vino a proponer a la directora su propia vida como guión. Posteriormente realizó algunas películas para las televisiones alemana y francesa. Junto a Margarethe von Trotta, Helma Sanders-Brahm es una de las autoras más importantes del Nuevo Cine Alemán.

Los hermanos Peter, Thomas y Ulrich Schamoni

Peter Schamoni (1934) dirigió su primer largometraje en 1966, Veda para zorros. De su obra llama la atención Potato Fritz (1975), un intento de sobrepasar los códigos del western europeo. Se ha dedicado fundamentalmente a la producción.

Thomas Schamoni (1936) comenzó su carrera como operador de televisión en 1959. Desde 1962 se dedica a dirigir telefilms, documentales y cortometrajes. Su único largometraje para cine ha sido Un gran pájaro gris-azul (1970).

Ulrich Schamoni (1939) destaca por ser el autor del primer largometraje del Nuevo Cine Alemán: el personalísimo El fruto (1965), al que siguió Lo mejor de la vida. A partir de 1974 se dedicó a la televisión, volviendo al cine en 1980 con La casa de los sueños.

Niklaus Schilling

Este cineasta suizo nacido en 1944 emigrado a Alemania comenzó trabajando como grafista y decorador, realizando además ensayos experimentales y trabajando como director de fotografía para algunas de las películas de Rudolf Thome, Laus Lemke o Jean-Marie Straub. Dirigió su primer largometraje en 1971 y 16mm, La sombra de la noche (Nachtschatten). En 1976 realizó La expulsión del paraíso (Die vertreibung aus dem Paradies), que fue a la vez una ficción muy original y una parábola sobre la miseria del cine comercial alemán. Otros trabajos suyos son Der Willi Busch Report (1980), rodada en la frontera entre las dos Alemanias, y Der westen leuchtet (1982).

Daniel Schmid

Nacido en Suiza (1941), se instala en Berlín Oeste a la edad de diecinueve años, estudiando Historia y Literatura. Tras matricularse en la Academia alemana de cine, realiza en 1968 un cortometraje para televisión, Kiss me again, sobre la vida en un asilo para viejas actrices, tema que revisitará en la maravillosa Il bacio di Tosca (1984). Su primera película lleva por título Esta noche o nunca (Heute Nacht oder nie, 1972) y atrajo la atención de la crítica internacional al abordar con éxito las situaciones que genera un largo y lento ritual típico de la vieja tradición de Bohemia según el cual servidores y servidos intercambian por una noche sus papeles. Esta obra supuso el manifiesto ético y poético de Daniel Schmid: el autor se servirá de la artificialidad, la representación y la teatralidad para llevar a cabo sus reflexiones sobre los conflictos jerárquicos presentes en las relaciones humanas (siempre en la esfera de lo subjetivo y nunca respecto a sus incidencias sociales) y sobre el lugar que ocupa el artista en la sociedad. Con La paloma (1974), el cineasta profundizó en sus juegos artificiosos y los clichés salidos de los fondos culturales occidentales: melodrama mórbido que gira alrededor de la relación perturbada entre una cantante y un aristócrata, esta película ejerce una fuerte capacidad de fascinación sobre el espectador que la ve. En 1976 acomete la adaptación de una obra teatral prohibida de Fassbinder en La sombra de los ángeles (Schatten der Engel, 1976), un sórdido melodrama sobre el dinero, el poder, la corrupción y el sexo. A pesar de estar nominado Daniel Schmid como Mejor Director en el Festival de Cannes de 1976, La sombra de los ángeles levantó ampollas allá donde se estrenó. Tras este polémico film, Schmid dirigió Violanta (1978), donde mezcla los temas del incesto y de la fatalidad con preocupaciones puramente decorativas; el falso documental Notre Dame de la Croisette (1981); la fallida Hécate (1982), donde sin el menor sentido crítico y sin la debida distancia dio lugar a una visión de África puramente exótica y colonial; el perceptivo retrato documental de Douglas Sirk Imitación a la vida (1983) y Jenatsch (1987).

Jean-Marie Straub

Nacido en Francia (1933), Straub inició su andadura por el Séptimo Arte como animador de cine-clubs durante sus estudios literarios en Estrasburgo y Nancy. En 1954 se trasladó a París, donde se interesa por el rodaje de películas de Abel Gance, Renoir, Bresson o Astruc. Cuatro años después se exilia a Alemania tras negarse a participar en la guerra de Argelia. Su mediometraje multi-premiado en el extranjero y duramente atacado en la RFA No reconciliados / Sólo la violencia ayuda donde reina la violencia (Nicht versöhnt / Es hilft nur Gewalt herrscht, 1965) le impuso como el controvertido autor de un estilo depurado y austero que afinará en cada película posterior. En él se narra la historia de la familia de arquitectos Fähmel, que es a su vez la historia de la primera mitad de siglo en Alemania. La acción transcurre (con la ayuda del flash-back y material documental) durante el día en que Heinrich Fähmel cumple ochenta años. Su hijo Robert, perseguido por el fascismo, tuvo que huir a Holanda junto con su amigo Schrella en 1934. Robert fue amnistiado. Schrella vuelve veinte años más tarde. Quien los denunció por sus actividades antifascistas, Nettlinger, ha subido a los rangos ministeriales. La madre de Robert, trastornada desde sus vivencias en la primera guerra mundial, trata de asesinar -sin conseguirlo- a Nettlinger en el festejo del cumpleaños de su marido. Las imágenes de esta película (como todas las del autor) se caracterizan por su desnudez, distancia y ausencia de belleza; los actores muestran una rigidez más propia del teatro que del cine; y el montaje, acompañado por los fríos y calculados movimientos de cámara, se encarga de enfatizar estos rasgos estilísticos. Straub luchó siempre contra el cine convencional: "Creo que es un engaño hacer creer a la gente que cuando empieza el film, empieza algo a lo que se llama acción. No es cierto: cuando vemos un film que no se basa en el fraude, allí no pasa nada. Sólo pasa algo al espectador. La combinación de imágenes, tonos y formas que penetran en su mente a través de sus ojos y su oído le hacen reflexionar". El joven Fassbinder quedaría prendado por la postura estética de Straub, quien actuó en el mediometraje de culto La novia, el comediante y el chulo (1968). Otras películas destacadas fueron Crónica de Anna Magdalena Bach (1967), Othon (1969), Lecciones de historia (1972) y Moses und Aron (1974). Sus cortometrajes, ensayos y largometrajes siempre fueron muy minoritarios y causaron irritación en un sector mayoritario de la crítica, a la vez que grandes pasiones en unos pocos.

Ula Stöckl

Esta cineasta nacida en 1938 asistió entre los años 1963 y 1968 a los cursos del Institut für Filmgestaltung dirigidos por Alexander Kluge y Edgard Reitz. Realizó cortometrajes desde 1964 y es, por otra parte, una de las fundadoras de la Asociación de Mujeres que trabajan en el cine (Verband der Filmarbeiterinnen). Con El gato de nueve vidas (Neun lebenhat die katze, 1968) dio al joven cine de la RFA el primer largometraje completamente realizado por una mujer. La película -adelantada a su época- presenta a cuatro personajes femeninos frente a diversos procesos de toma de conciencia afectiva o social. Esta temática (colocada fuera de un contexto estrictamente militante) recorre toda la obra de Stöckl: Una pareja perfecta (Ein ganz perfektes ehepaar, 1973), Las pasiones de Erika (Erikas leidenschaften, 1976) o El sueño de la razón (Der schlaf der vernunft, 1984). Por otra parte, Ula Stöck participó en diferentes obras colectivas como Das goldene ding (1971) o Die erbtöchter (1982).

Rudolf Thome

Nacido en 1939, este crítico de cine forma parte de un grupo de realizadores muniqueses influenciados por Godard y la tradición estadounidense. Tras realizar varios cortos de ficción entre 1964 y 1968, rueda Detektive (1968), a la que seguirán Sol rojo (Rote sonne, 1969), Supergirl (1970) y Fremde Stadt (1972). A continuación rueda dos películas de contenido autobiográfico: Made in Germany and USA (1974) y Tagebuch (1975). Entre los años 1977 y 1979 dirige en las islas Hébridas Descripción de una isla (Beschreibung einer insel, sin un plan preestablecido y según un argumento que entremezclaba el documental y la ficción. Sus obras de la década de los ochenta mostrarán temas de ficción más tradicionales (Berlin Chamissoplatz, 1980; System ohne schatten, 1983; y Tarot, 1986).

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