Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

El amor es más frío que la muerte

(Liebe ist kälter als der Tod, 1969)

Dirección y guión: Rainer Werner Fassbinder Fotogragría: Dietrich Lohmann (B/N, 35 mm, 1.78:1) Montaje: Franz Walsch (seudónimo de RWF) Música: Peer Raben Dirección artística: Ulli Lommell, Rainer Werner Fassbinder Sonido: Gottfried Hüngsberg Producción: Antiteater-X-Film Coste: 95000 marcos Duración del rodaje: 24 días (abril 1969) Duración: 87 minutos Fecha de estreno: 26-6-1969, en el Festival de Belín Dedicada a Claude Chabrol, Eric Rohmer, Jean-Marie Straub, Lino y Cuncho

Intérpretes: Ulli Lommel (Bruno), Hanna Schygulla (Joanna), Rainer Werner Fassbinder (Franz), Hans Hirschmüller (Peter), Katrin Schaake (mujer del tren), Gisela Otto, Ingrid Caven y Ursula Strätz (prostitutas), Peter Moland (interrogador del Sindicato), Yaak Yarsunke (Inspector)...

Premios y nominaciones: Festival de Cine de Berlin: Nominada al Oso de Oro a la Mejor Película. Bundesfilmpreis (Premios del Film Alemán): Premio al conjunto de actrices del Antiteatro compartido con su trabajo en Katzelmacher y Dioses de la peste; Premio a la Mejor Fotografía compartido con Katzelmacher y Dioses de la peste

Franz, un delincuente de poca monta, quiere mantenerse al margen del Sindicato del Crimen. Pese a que aparentemente la organización cede a sus deseos de independencia, sus responsables quieren en realidad que trabaje para ellos. Por ese motivo, interponen en su camino a Bruno, un espía cuya belleza angelical fascina a Franz, que vive con Joanna, una prostituta sometida a su voluntad que sueña con tener algún día un hogar burgués. Franz invita a Bruno a vivir con ellos en Munich. Celosa de la complicidad surgida entre los dos hombres, acaba denunciándolos a la policía en la víspera del atraco a un banco. Bruno muere en el intercambio de disparos, y Franz y Joanna huyen.

Con influencias tan diversas como Godard, Jean-Pierre Melville, Howard Hawks o Berlin Alexanderplatz (Franz no parece ser consciente de que el hombre en quien ha depositado su amistad va a traicionarle), El amor es más frío que la muerte fue el primer largometraje rodado por Rainer Werner Fassbinder en 1969 gracias a la financiación de los miembros del Antiteater, el grupo de teatro vanguardista que lideraba. "Los historiadores lo han convertido ya en un clásico, emblema de la primera época del Nuevo Cine Alemán (...) En él encontramos ya el toque tierno y el estudio de las emociones y relaciones de sus personajes que continuará en trabajos posteriores: la soledad, el anhelo de compañerismo y amor, el miedo a la traición" (Montserrat Rossés). En la dedicatoria presente en los títulos de crédito iniciales (Straub, cuyas primeras obras admiraba; Rohmer y Chabrol, responsables de dos de sus películas favoritas, Le signe du lion y Les bonnes femmes, respectivamente; y  Lino y Cuncho, protagonistas de ¿Quién sabe?, el spaguetti-Western de Damiano Damiani), se advierten claramente las intenciones éticas y estéticas del director alemán: "Entre el extremo del vanguardismo casi inaccesible de Straub y la vulgaridad de un spaguetti-Western, Fassbinder opta por un camino propio que sintetizará el desprecio intelectual hacia el público y el film comercial que, con respeto, tiene en cuenta sus gustos" (Braad Thomsen). De esta aparentemente contradictoria tercera vía, se desarrollará toda su obra posterior. 

La práctica ausencia de acción, la extrema parquedad de sus diálogos y la sobriedad de un muy particular lenguaje fílmico donde, dada la práctica inmovilidad de la cámara, imperan las imágenes estáticas presididas por fondos blancos vacíos y ausentes de sombras, dotan a la ópera prima de su autor de una extraña a la vez que fascinante fuerza poética. La trama (mínima, anecdótica) solo está sugerida y lo que quiera que tenga lugar en los huecos existentes entre los diferentes fragmentos de la misma han de ser rellenados, imaginados por el espectador: "Lo que queda cuando uno ha visto esta película no es que seis personas hayan sido asesinadas, sino más bien que fueron unas pobres almas que no saben qué hacer consigo mismas, que simplemente cayeron y que no tuvieron una oportunidad" (Fassbinder). Todo ello podría resumirse en lo que, al respecto, afirmó el estudioso Hans Günther Pflaum: "Se trata de una película de gángsters, pero muy lenta. No pasa gran cosa. Hay tiroteos pero no tienen significado alguno".

El título de la película quedó suficientemente explicado por su director con ocasión de su estreno. El joven Fassbinder no sabía que, desde ese mismo momento, sus declaraciones iban a convertirse en una auténtica declaración de principios en relación al resto de su obra fílmica: "Es una película que se opone al amor estúpido, a la gente que quiere a alguien sin pensar en las consecuencias. En mi película, el amor engendra violencia y viceversa". Circunscribiéndonos a El amor es más frío que la muerte y siguiendo a Christian Braad Thomsen, Franz dice a Bruno que quiere mucho a su chica. Sin embargo, cuando están solos, no muestran el más mínimo sentimiento el uno hacia el otro, sino una más que palpable tensión entre ambos. Del mismo modo, cuando Joanna se ríe de Bruno tras besarla en el cuello, Franz la golpea porque se ha reído de su amigo y no movido por los celos, en una clara expresión violenta de la ternura reprimida entre los dos hombres. Por otra parte, la traición de Joanna a Franz es una forma de declaración de amor hacia él, destruyendo de paso su relación con Bruno: "Cualquier film clásico norteamericano concluiría con un gesto de amor entre Franz y Joanna. Esta película, a su manera, también concluye con ese gesto, pero expresado de forma brutal: tras confesar la chica su traición, la última palabra que le dirige Franz es puta".

En cuanto al contexto de gangsterismo en que se sitúa El amor es más frío que la muerte y, por extensión, sus otras dos muestras de cine negro (Dioses de la peste y El soldado americano), es para Fassbinder "un marco burgués patas arriba, por decirlo de algún modo, con los mismos viejos ideales burgueses y sin otros que los reemplacen. Mis gángsters son víctimas de la burguesía y no rebeldes. Si fueran rebeldes harían otra cosa, pero fundamentalmente hacen lo mismo que los capitalistas y la sociedad burguesa, aunque de un modo criminal". Un contundente ejemplo de ello es el comienzo de la película cuando, en su entrevista con Franz, el jefe del Sindicato del Crimen utiliza prácticamente las mismas palabras que un empresario a la hora de imponerle unas condiciones para el desempeño de su trabajo. Sin embargo, pese a que Franz intenta a toda costa trabajar por su cuenta, la falta de alternativas que le ofrece la sociedad lo convierte en víctima indefensa de las normas burguesas, sin posibilidad por tanto de rebelarse frente a ellas. De hecho, él mismo es el proxeneta de Joanna y son las aspiraciones burguesas de ésta las que frustran la relación entre él y Bruno.

Gerard Talon aplica esta visión fassbinderiana al nudo del film: "Franz, el joven descarriado que al afirmar su independencia respecto a la sociedad pone al descubierto la existencia real de unas estructuras sociales, y Bruno, miembro de la Mafia que encuentra una posibilidad de libertad individual al pertenecer a una organización muy estructurada, tienen una relación simple, única, con la sociedad. Son momentos opuestos de una dialéctica que no puede resolverse. Por su parte, Joanna, el personaje principal de la película, es quien asume totalmente las contradicciones que se desprenden de esa dialéctica, cumpliendo hasta la tragedia la necesidad de vivir de una manera cotidiana y banal. Cuando Franz le pide que se acueste con su amigo Bruno, Joanna deberá vivir según dos ideologías: una burguesa que le impone prostituirse por Franz para probarle plenamente su amor; y otra moderna que la conduce a afirmar su libertad de deseo y a negarse a compartir a Franz. El respeto a esta segunda ideología la llevará a denunciar a Bruno a la policía, lo que también puede ser interpretado como una reacción de obediencia a la ideología burguesa."

Volver - Continuar