Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

5. ¿Qué películas de Fassbinder son recomendables para no iniciados?

A la hora de acercarse a la extensa obra cinematográfica de Fassbinder, el cinéfilo o espectador interesado en la misma debe ser consciente de que no sirve cualquier película para satisfacer su curiosidad: la mayoría de ellas, por su idiosincrasia y por muy universales que sean los temas que tratan, chocan con las convenciones del cine al que habitualmente se está acostumbrado. Por ello, a pesar de su enorme originalidad y capacidad de fascinación, los films que forman parte de la etapa 1969-1970 no son en absoluto recomendables para una primera toma de contacto con el director germano: tal y como él reconoció, el lenguaje de películas como El amor es más frío que la muerte, Katzelmacher, Los dioses de la peste, Señor R, Whity, El soldado americano o Prostituta querida era "demasiado privado y difícil". Por tanto, antes de enfrentarse a ellas y para poder comprenderlas y valorarlas posteriormente en su justa medida, hay que transitar las sendas de su filmografía donde se encuentran sus melodramas distanciados, empezando por El mercader de las cuatro estaciones, Todos nos llamamos Alí, La ley del más fuerte o Viaje a la felicidad de mamá Küsters, y siguiendo con Petra von Kant y Effi Briest.

Del mismo modo, a pesar de ser historias sobre la reconstrucción alemana en tiempos de posguerra (era Adenauer) y estar narradas en clave de metáfora, también resultan muy adecuadas Maria Braun, Lola y Veronika Voss, así como Lili Marleen, su film más comercial. Este último, sin embargo, podría conducir al espectador o al cinéfilo desprevenido a una percepción errónea del cine de Fassbinder, por cuanto se trata de una obra bastante convencional que si bien resulta interesante, se queda solamente en la superficie de su universo personal.

Finalmente, películas como El asado de Satán, Ruleta china, Desesperación, En un año con trece lunas, La tercera generación (probablemente su film más árido y difícil) o Querelle requieren, dada su radicalidad, de cierta experiencia con Rainer y deberían disfrutarse después de las citadas anteriormente.

Con respecto a sus obras televisivas, podemos afirmar que no plantean dificultad alguna, a excepción quizás de Niklashausen el agitador, El café o el epílogo de Berlin Alexanderplatz. De la práctica totalidad de todas ellas puede decirse que se caracterizan por su lenguaje estrictamente cinematográfico: no tienen absolutamente nada que ver con el formato habitual de los telefilms que suelen emitirse a través de la pequeña pantalla. Las más reputadas y recomendables son Martha (una auténtica y aclamada obra maestra), Libertad en Bremen, El mundo en el alambre, Miedo al miedo, Solo quiero que me ames (absolutamente imprescindible), Bolwieser (también conocida como La mujer del ferroviario) o su obra magna Berlin Alexanderplatz.

Volver - Continuar