Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

3. ¿Qué directores influyeron a Fassbinder o admiró?

Cinéfilo impenitente, Rainer Werner Fassbinder dedicó muchas horas de su infancia a ver cine: su género favorito era el policíaco, y le gustaba identificarse con el bando de los malos. James Cagney se convirtió en su ídolo. Poco a poco, el Séptimo Arte fue adquiriendo un protagonismo cada vez mayor en su vida, hasta que decidió contar sus propias historias dedicándose a la dirección.

Las tres influencias de peso que pueden advertirse en la obra del maestro alemán son las de los melodramas de Douglas Sirk y Josef von Sternberg, y las películas de Jean-Luc Godard hasta Banda aparte. Rainer sentía veneración por ellos. Eddie Constantine lo corrobora: "Tenía una memoria genial, se acordaba de cada plano, de cada película que había visto... y había visto prácticamente todas las películas, sobre todo las de Sternberg, Godard y Sirk. Eran esos tres... lo tomaba todo de esos tres". De Godard, "prolongará su anarquismo provocador y el cinismo apasionado". De Sirk y Sternberg el gusto por la estilización, el barroquismo de la puesta en escena, la fotografía de los estudios de Hollywood... pero siempre sin dejar de ser él, devorando y deglutiendo esas influencias para hacerlas suyas, para crear su propio estilo, su inconfundible sello personal.

Entre los directores norteamericanos que más gustaban a Fassbinder cabe destacar a aquéllos que dedicaron parte de su obra al cine negro: Raoul Walsh (cuyo apellido, a modo de homenaje, le servirá para el seudónimo que gustaba utilizar en su faceta de montador: Franz Walsh), Samuel Fuller y Howard Hawks ("con sus historias de maricas"). Entre los autores europeos, hay que citar primeramente a Luchino Visconti (veneraba La caída de los dioses), Robert Bresson (ídem con El diablo probablemente), Eric Rohmer y Jean-Pierre Melville, para luego continuar con Maurice Pialat, Andrzej Vajda, Francesco Rosi y Claude Chabrol (al que dedicará -junto a otros- su ópera prima pero del que únicamente destacará en un famoso y despiadado artículo que publicó a raíz del estreno de Nada, Les bonnes femmes y algunas de sus películas de la etapa 1968-1973, como La ruptura y Las ciervas), sin olvidar al brasileño Glauber Rocha, las primeras películas de Jean-Marie Straub, y los dos compañeros del Nuevo Cine Alemán que más admiró y aplaudió públicamente: Alexander Kluge y Werner Schroeter.

Finalmente, además de los melodramas sirkianos, Rainer declaró que dos de las películas que más le habían influido eran Vivir su vida de Jean-Luc Godard y Viridiana de Luis Buñuel, autor este último que sin embargo no conocía en profundidad.

 

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