Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

Todos nos llamamos... inmigrantes

El tema del gastarbeiter, del trabajador inmigrante, fue utilizado por Fassbinder -muy sensibilizado con la problemática de estas personas- para exponer cómo la sociedad y sus anomalías convierten a aquél en cabeza de turco de las agresiones, las inseguridades y las frustraciones que afectan a sus miembros.

En Katzelmacher, un grupo de jóvenes aburridos, desesperanzados, residentes en un suburbio muniqués, rechazan la llegada del inmigrante griego Jorgos, cuya situación empeorará cuando Marie, una de las chicas, se enamora de él...

JORGOS: Jorgos no entender.

MARIE: Te amo. Yo nunca te dejaré.

JORGOS: No entender bang bang.

MARIE: Pasa de ello. Limítate a ser amable.

JORGOS: Todos, todos bang bang.

MARIE: Abrázame, vamos.

JORGOS: Todos bang bang.

MARIE: Dame un beso, porque eso es bonito.

JORGOS: Grecia bella. Alemania muy fría.

MARIE: Bésame cuando te deseo.

En su obra teatral Sangre en el cuello del gato también incidía en el tema...

MODELO: ¿Conoces a Frau Hansen, que solía vivir aquí en el tercer piso?

AMANTE: ¿La pelirroja, aquélla que tenía el marido enfermo de gota?

MODELO: Esa. Imagínate: se divorció de su marido.

AMANTE: ¡No!

MODELO: Sí. Y eso no es todo. Cuatro semanas después se casó con uno de esos inmigrantes, ¡un turco!

AMANTE: ¿Un turco? ¡Por el amor de dios!

MODELO: Sí. Nada más abandonar a su marido, que está enfermo, ella se fue y se casó con un extranjero.

AMANTE: Hay muchas que desean algo como eso en la actualidad.

MODELO: Sí. Hay mujeres y mujeres, pero a mí me daría vergüenza, vergüenza de que me vean en la calle con uno de esos.

AMANTE: Exactamente, pero algunas mujeres no tienen vergüenza.

"Todos nos llamamos Alí" (1973)

Sin embargo, será Todos nos llamamos Alí la película de Fassbinder que trate el tema de forma más directa, haciendo que una mujer madura se enamore de un inmigrante marroquí mucho más joven que ella. La siguiente y perceptiva conversación entre estos dos desheredados, llena de matices y detalles, tiene lugar tras conocerse ambos en un bar. Él se ha ofrecido a acompañarla hasta el portal de su casa, donde se refugia porque llueve..

ALÍ: ¿Esta es tu casa?

EMMI: Sí. Quédese un rato. Puede que entretanto deje de llover. Si no se va a resfriar y yo tendría la culpa.

ALÍ: ¿Cuál su trabajo?

EMMI: Ah, yo...

ALÍ: ¿Sí?

EMMI: No me gusta contarlo. La miran a una de un modo tan raro...

ALÍ: Yo no mirar raro.

EMMI: No, usted no. Pues yo... yo hago limpieza, soy señora de la limpieza.

ALÍ: ¿En empresa grande?

EMMI: Bueno... hay mucha crisis. Trabajamos sin parar. Hay ocho plantas, ¿sabe? Somos cuatro, cada una hace dos plantas. Una por la mañana y otra por la tarde. Entremedias libramos. Así que hago limpieza por mi cuenta... Hoy en día hay pocas mujeres de la limpieza, ¿sabe?... Tendría que llevar trajes claros: le sentarían mejor que los oscuros (dirigiéndose a Alí).

ALÍ: ¿Yo traje claro? ¿Por qué?

EMMI: No es asunto mío, pero pienso que esa ropa oscura parece un tanto triste, ¿no?

ALÍ: No sé. Puede...

EMMI: Qué gusto da hablar con alguien. Estoy muy sola, ¿sabe?... En realidad, siempre. Mis hijos tienen sus propias preocupaciones.

ALÍ: ¿Tú muchos hijos?

EMMI: Tres. Dos chicos y una chica. Todos casados.

ALÍ: ¿Dónde? ¿Otra ciudad?

EMMI: No, aquí, pero tienen su propia vida... Nos vemos de vez en cuando, en fiestas o así pero...

ALÍ: En Marruecos la familia siempre junta. No mamá sola. Mamá sola no bueno.

EMMI: Sí. Cada cuál tiene sus costumbres... Voy a ver si sigue lloviendo... Sigue lloviendo. Quizás...

ALÍ: ¿Sí?

EMMI: ¿Por qué no sube un cuartito de hora? Yo preparo el café. Seguro que después ha dejado de llover. ¿Le parece?

ALÍ: Claro, pero...

EMMI: ¡Venga! Nos pasamos la vida diciendo pero y así nos va... Tonterías: usted sube conmigo. Aún tengo una botella de coñac. ¿Le gusta el coñac?

ALÍ: ¿Coñac? Si.

EMMI: La compré las pasadas navidades. Beber sola no es divertido.

Ya en la casa, Emmi se encuentra muy acompañada y no quiere que Alí se vaya todavía...

EMMI: Venga, tómese otra copa. Diez minutos más, ¿vale?

ALÍ: Ahora último tranvía. Tranvía se va. Alí a pie.

EMMI: Pues... ¿dónde vive usted?

ALÍ: Muy lejos. Calle Hoffman.

EMMI: Ah, la calle Hoffman. ¿Tiene un cuarto allí?

ALÍ: Sí, cuarto... con cinco compañeros más. Seis. Cuarto pequeño.

EMMI: ¿Seis hombres en un cuarto pequeño?

ALÍ: Tres camas ahí, otras tres ahí. Kif-kif.

EMMI: ¿Kif-kif?

ALÍ: Kif-kif en árabe da igual.

EMMI: Kif-kif... suena gracioso... Pero seis hombres en un cuarto... es una indignidad.

ALÍ: Árabes no humanos en Alemania. Antes sí, pero con atentado Munich nada bueno.

EMMI: ¿Sabe qué? Va a beberse otra copa y le preparo una cama en condiciones. Hoy se queda a dormir aquí.

ALÍ: ¿Alí duerme aquí?

EMMI: Sí. Vive usted lejos, son seis durmiendo en un cuarto y además es usted simpático.

ALÍ: Tú simpática. Mucho simpática.

EMMI: Gracias.

Pero Alí no puede dormir y va al cuarto de Emmi...

ALÍ: Alí no duerme. Muchos pensamientos en la cabeza. Quiero hablar contigo, ¿sí?

EMMI: Muy bien. Siéntese, por favor.

ALÍ: Alí también muy solo. Siempre trabajar, siempre beber. Nada más. Quizás alemanes piensan verdad: árabes no son hombres.

EMMI: Qué bobada. No piense eso. Usted ha dicho que pensar demasiado entristece. En el fondo, es lo contrario: la tristeza hace pensar. Sí, claro. ¿Qué hacemos con nuestra vida...? Mes tras mes, año tras año. Todo se acaba enseguida y... ¿qué es lo que hemos vivido?

Tras dormir juntos, desayunan por la mañana...

EMMI: Quizás...

ALÍ: ¿Sí?

EMMI: Eh, nada. Pensaba que ya soy una anciana.

ALÍ: Tú no anciana. Tú muy buena. Gran corazón.

EMMI: ¿Sí? Dios mío (se echa a llorar).

ALÍ: No llorar, por favor. ¿Por qué llorar?

EMMI: Porque soy tan feliz y tengo tanto miedo.

ALÍ: No miedo. Miedo no bueno. Miedo comer el alma.

EMMI: ¿El miedo se come al alma?... Suena bien. ¿Es un dicho árabe?

ALÍ: Sí. Todos árabes dicen eso.

Alí y Emmi acaban casándose al poco tiempo, pero los hijos de aquélla, los vecinos y la sociedad en general los rechaza. Sentados en un parque mientras son observados por un grupo de personas, conversan...

ALÍ: Nos miran todos.

EMMI: ¿Y qué? Nos tienen envidia.

ALÍ: No entender envidia.

EMMI: Envidia es no soportar que alguien tenga algo.

ALÍ: Entiendo.

EMMI: Pura envidia es lo que nos tienen todos. Alí, Alí (se echa a llorar).

ALÍ: ¿Por qué lloras?

EMMI: Porque... soy tan feliz... pero también porque no aguanto todo esto. El odio de la gente, de todos. Hay veces que me gustaría estar sola en el mundo y no tener que encontrarme con nadie. A veces hago como si no me afectase, pero claro, me afecta. ¡Emmi está fastidiada! (sigue llorando). Nadie te pone buena cara. Todos te miran con odio. (mirando al grupo de personas que los observa) ¡Sois unos cerdos! ¡Unos asquerosos cerdos! ¡Dejad de mirar, cerdos inmundos! ¡Es mi marido! ¡Mi marido!.

ALÍ: Te quiero... te quiero...

EMMI: Yo también te quiero.

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