Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

Desesperación (Despair, eine Reise ins Licht, 1977)

Director: Rainer Werner Fassbinder Guión: Tom Stoppard (según la novela de Vladimir Nabokov) Fotografía: Michael Ballhaus (Color, 35 mm, 1.66:1) Montaje: Juliane Lorenz, Franz Walsch (seudónimo de RWF) Música: Peer Raben Dirección Artística: Rolf Zehetbauer Sonido: James Willis Producción: NF Geria II Film GmbH (München), en colaboración con SFP (Paris), para Bavaria Atelier GmbH Coste: 6 millones de marcos Duración del rodaje: 41 días (abril-junio 1977) Duración: 119 minutos Fecha de estreno: 19-5-1978, en el Festival de Cannes Dedicada a Antonin Artaud, Vincent van Gogh y Unica Zürn Rodada en lengua inglesa

Intérpretes: Dirk Bogarde (Hermann Hermann), Andrea Ferreol (Lydia), Volker Spengler (Ardalion), Klaus Löwitsch (Felix), Bernard Wicki (Orlovius), Peter Kern (Müller), Adrian Hoven (inspector Schelling), Roger Fritz (inspector Braun), Hark Bohm (doctor), Y Sa Lo (Elsie), Lilo Pempeit (secretaria), Ingrid Caven (recepcionista del hotel)...

Premios y nominaciones: Bundesfilmpreis (Premios del Film Alemán): Premio a la Mejor Dirección; Premio a la Mejor Fotografía; Premio al Mejor Diseño de Producción. Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro como Mejor Película

El crack de 1929 y el incipiente e imparable auge del nazismo unido a una asfixiante, monótona y vacía vida burguesa hacen que Hermann Hermann, inmigrante ruso dedicado a la fabricación de chocolates en Alemania, decida iniciar un vertiginoso viaje hacia la locura asesinando a quien él considera su doble perfecto, un vagabundo, para asumir así su identidad. Con ello pretende comenzar una nueva y utópica vida en Suiza y liberarse de su indescriptible mujer y de su acomodada posición social. Cuando finalmente es descubierto en una villa montañosa de Suiza, Hermann vive ya en su mundo de ficción, diciendo a los policías que van a detenerle por el crimen cometido que "estamos rodando una película" y pidiendo al imaginario director de la misma que los haga retroceder para que él pueda huir.

Tras rodar la obra televisiva Mujeres en Nueva York, Fassbinder aceptó la proposición de Tom Stoppard de filmar en inglés un guión suyo que adaptaba una novela de Vladimir Nabokov. Para el maestro, "sólo tenemos nociones imperfectas de la anarquía que, en el mundo de la locura, traducen las sensaciones en libertad (...) Desesperación es la historia de un hombre en crisis que se niega a la muerte en vida, de su desesperación, de la dolorosa búsqueda de algo que cambie, y de su esperanza de encontrar y abrirse a una utopía (...) En definitiva, no es mas que el itinerario de un hombre que escapa a la jungla de una honorable existencia y penetra en el mundo libre y bello de la locura".

Recibida en su tiempo con frialdad ("Se trata de un experimento perfectamente rodado en el que prima lo analítico sobre lo emocional, y las mejores obras de su autor siempre equilibran estos dos aspectos", escribió Christian Braad Thomsen, resumiendo de ese modo el sentir generalizado de la crítica) e injustamente tachada de impersonal poniendo como excusa su elenco internacional, el elevado presupuesto, una trama algo complicada y demasiado psicológica, y un guión que no firmaba él (lo cual es relativo, ya que modificaba constantemente el original de Stoppard, algo que provocó varias y agrias disputas entre ellos: de hecho, Fassbinder se negó rotundamente a que Bogarde interpretase a la vez tanto a Hermann como a su doble), no cabe duda de que estamos ante una de las películas más bellas y lastimosamente incomprendidas de Rainer al tiempo que se erige como una de las que mejor ha plasmado en la gran pantalla el particular y difícil universo de Nabokov. A ello ayuda el manierismo de su puesta en escena que, junto a los decorados, logra fundirse a modo de simbiosis con el desquiciamiento de los personajes y, más concretamente, con el desdoblamiento de Hermann. Así, la cámara serpentea de forma constante como si fuera desplazándose por el laberinto a través del cual el protagonista intenta escapar de su propia identidad, desembocando siempre en un punto muerto evidenciado de forma implacable por los espejos que multiplican o quiebran su imagen o por las cristaleras con motivos al ácido que la difuminan o entrecortan.

Montserrat Rossés en su libro Nuevo Cine Alemán afirma que "se trata de un film muy psicológico, por no decir totalmente, que se inmiscuye en la crisis de identidad de su protagonista: un hombre emigrado que esconde e inventa su pasado con papeles falsos, que sufre de esquizofrenia, disociación, personalidad dividida... Desesperación es un film sobre las imágenes y su distorsión, sobre la realidad y la ilusión (...) Parafraseando a John Sandford, nosotros, como espectadores, estamos atraídos por las distorsiones de la locura de Hermann: la ficción en la que él ha entrado resulta ser nuestra realidad, ya que Hermann es en efecto un actor, y esto es en efecto un film. Todo parece ser un juego de reflejos y dobles, empezando por el propio nombre del protagonista -Hermann Hermann- y continuando por la presencia permanente de los espejos, un sello del estilo Fassbinder".

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